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Dr. SQUATCH´S WOOD, EL JABÓN CON AROMA A WHISKY



Hace unos meses, durante una estancia en Brooklyn, me encontré con una pastilla de jabón de Dr. Squatch que no podía dejar de probar. Lo primero que me llamó la atención fue el envase: una pastilla cuadrada de buen tamaño con un dibujo de lo que me pareció un mono con los ojos muy abiertos, fumando en pipa y vestido con chaqueta deportiva y corbata. Me dio una sensación de serie de Nickelodeon de los 90, algo que no esperaba ver en un local de cinco estrellas, ni siquiera en Brooklyn. Lo segundo fue el nombre: Wood Barrel Bourbon. Para mí, todo lo que sea bourbon es siempre una gran idea, sin importar el momento o la ocasión. Por último, pero no por ello menos importante, el aroma, del que hablaremos más adelante.

Dr. Squatch existe desde hace casi una década, pero la primera vez que oí hablar de él fue a través de las redes sociales, principalmente TikTok. Con humor, ensalzaba las cualidades regeneradoras de la piel de sus fórmulas naturales y su gran diferencia con respecto a otros productos del mercado, ya que la mayoría de las barras y los jabones corporales son en realidad detergentes, soluciones a base de tensioactivos y perfumes. Esta estrategia de marketing, unida al constante aumento del interés de los hombres por el aseo personal, ha hecho que la empresa crezca exponencialmente en los últimos años. Francamente, no me gustaban los gags juveniles y la baba verde en los años 90, y desde luego no me gustan ahora. Pero sí soy fan de los productos de calidad que mejoran mi experiencia en la ducha. Y el Wood Barrel Bourbon definitivamente lo hace.

 

Several months back, during a staycation in Brooklyn, I came across a bar of soap from Dr. Squatch that I just had to try. The packaging caught my attention first: a good-size square bar with a drawing of what I thought was a wide-eyed monkey, smoking a pipe while dressed in a sports coat and tie. It gave major '90s Nickelodeon vibes, something I didn’t expect to see at a five-star joint, even in Brooklyn. Second was the name: Wood Barrel Bourbon. For me, anything bourbon is always a great idea, no matter the time or occasion. Last but not least was the scent—more on that in a bit.

Dr. Squatch has been around for almost a decade, but I first heard about it last year via social media, primarily TikTok. Through memes and videos that also gave big '90s Nickelodeon vibes—complete with green slime—the brand sought to entertain and educate its audience. With humor, it extolled the skin-replenishing qualities of its natural formulas and how it vastly differs from other products on the market, how most bars and body washes are actually detergents, solutions made of surfactants and perfumes. This marketing strategy, coupled with the steady uptick of men's interest in grooming, has seen the company grow exponentially in the last few years. Frankly, I wasn’t a fan of juvenile gags and green slime in the '90s, and I’m certainly not a fan of them now. But I am a fan of quality products that enhance my shower experience. And the Wood Barrel Bourbon definitely does that.



Sobre ese aroma.

Lo primero que hago después de configurar el Wifi en mi habitación de hotel es tomar una buena ducha caliente. Quiero sacarme toda la suciedad del viaje y relajar mi cuerpo. Normalmente, hay una pequeña botella de champú y jabón liquido para el cuerpo, junto con jabón para lavarse las manos. Pero en esta ocasión la cosa era diferente, habían puesto una pastilla de jabón para el cuerpo ¡Una rareza! Y después de oler el Wood Barrel Bourbon, mi alegría aumentó.


El aroma es una combinación de madera, pachulí y clavo. Hay un sabor a tierra que no es demasiado terroso, un dulzor que no es demasiado fuerte y un ahumado que no es demasiado potente. El aroma huele a bourbon frío. Y es fuerte en el mejor de los sentidos. De hecho, después de dejar algunas barras en mi escritorio durante un par de días, el olor se impregnó en toda mi (pequeña) habitación, como si fuera una vela perfumada. Pero funciona aún mejor en la ducha, hasta el punto de que me quedo más tiempo sólo para empaparme del aroma.

 

About that scent.

The first thing I do after I set up the Wifi in my hotel room is take a nice hot shower. I want to cleanse myself of all the filth from traveling and put my body at ease. Normally, there’ll be a small bottle of shampoo and body wash available, along with soap for washing hands. Which is why, during my staycation in Brooklyn, I was delighted to see a bar intended for the body—a rarity. And after I took a whiff of the Wood Barrel Bourbon, my delight only increased.


The scent is a combination of guaiac wood, patchouli, and clove. There’s an earthiness that’s not too earthy, a sweetness that’s not too sweet, and a smokiness that’s not too smokey. The aroma does kind of smell like a chilled bourbon. And it’s strong in the best way, transcending the packaging. In fact, after I left a few bars on my desk for a couple of days, the smell permeated throughout my (small) room, as if it were a scented candle. But it works even better in the shower, so much so that I’ll linger longer just to soak in the scent.



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