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La mayoría de nosotros tenemos tatuado en nuestro interior la frase "vístete para dar buena impresión a los demás". Y sí, es verdad, todos deberíamos vestir bien (sea lo que sea lo que eso signifique para ti) pero el problema es que a menudo comprometemos nuestra autenticidad en nuestro esfuerzo por impresionar.

Y yo me pregunto ¿qué pasaría si la mejor versión de nuestro estilo personal nos permitiera, a la vez, causar una buena impresión?

Créeme, si eres de los que aún no ha encontrado ese término medio entre sentirse bien con lo que llevas e impresionar aquí vas a encontrar respuestas.

Vamos allá.


Most of us grew up hearing the phrase, “dress to impress,” whenever someone tried to convince us to elevate our clothing choices and assemble those garments on our bodies more refinedly. And yes, we should all aim to dress well (whatever that means for you). The problem is that we often compromise our authenticity in our effort to impress. But what if the best version of our personal style allowed us to make a good impression?

El vestirnos es una tarea profundamente interpersonal que se suma a la naturaleza dinámica de la moda. Nos sentimos bien cuando alguien nos felicita por nuestro atuendo.Nos encanta esa validación. Lo que he comprobado por mi mismo es que la gente no elogia sólo la ropa, sino también la confianza que desprendemos cuando la llevamos puesta. Una satisfacción encarnada y visible que dice a lo demás: "sé quién soy, me gusto y sé cómo expresarlo a través de la ropa". Quizá en los momentos en los que causaste esa impresión positiva en alguien, no te estabas vistiendo sólo para impresionar. En lugar de eso, encontraste la forma de seleccionar la mejor ropa para expresarte ese día. Adoptar ese enfoque puede ser útil en entornos que impongan un mayor sentido de la formalidad sartorial.


I won’t pretend that we all inherently put on clothes for ourselves only. Getting dressed is a profoundly interpersonal endeavour that adds to fashion's dynamic nature. We feel good when someone compliments us on our outfits; we love that validation! What I’ve observed, though, is that it’s hardly just the clothes that people are praising. It’s the confidence we exude while wearing them. An embodied, visible contentment that says, “I know who I am, I like who I am, and I know how to express that through clothing.” Perhaps in the moments where you made a positive impression on someone, you weren’t merely dressing to impress. Instead, you found a way to select the best clothes to express yourself that day. Adopting that approach can be helpful in environments which might impose a heightened sense of sartorial formality.

Supongamos que estás preparando tu atuendo para una inminente conferencia de trabajo. Si te hace sentir mejor deshazte de la mayoría de las normas que han socializado tu forma de vestir en este entorno, y punto. ¿De qué sirve que lleves un traje de lana azul marino si ese color te hace sentir demasiado standard? Si la corbata te parece el accesorio más ceñido que se puede llevar, te estarías haciendo un flaco favor a ti mismo y a la corbata. Pero, lo que es más importante, forzar cualquiera de los dos te haría sentir mediocre en el mejor de los casos, incómodo en el peor, y francamente poco impresionante si lo que te preocupa es la percepción. Nadie quiere eso. Y menos tú. Porque no eres corriente y te mereces sentirte bien con tu ropa, vamos a ponerte solución a todo esto.


Let’s say you’re preparing your outfit for an upcoming work conference. Throw away most of the rules that socialised your approach to dressing in this setting, full-stop. What good is a fully lined navy-blue wool suit if the colour is too corporate for you? If ties feel like the most constricting accessory one could wear, you’d be doing yourself and the tie a disservice in doing so. But more importantly, forcing either of those would make you feel average at best, uncomfortable at worst, and downright unimpressive if perception is a concern. No one wants that. Especially not you. Because you’re not ordinary and deserve to feel great in your clothes; so, let’s discuss what this looks like in practice.

Lo que quizá te sorprenda es que todo esto empieza con la investigación más que con la compra. Saber qué y por qué quieres comprar algo es esencial para hacer las mejores elecciones. Hay que reflexionar, empezando por las siguientes preguntas: ¿Qué quiero transmitir con mi ropa? ¿Con qué ropa suelo sentirme mejor (y por qué)? A continuación, considera tus prendas no negociables en función del color, el tejido y el corte. Una vez que los hayas reducido, busca algunas marcas que se ajusten a tus nuevos valores, así el proceso de compra será menos abrumador y mucho más eficaz. Además, saber que eres cliente de alguien puede ser muy satisfactorio. Sólo necesitas unas pocas. Asegúrate de que produzcan ropa de calidad y te hablen de alguna manera. Identifica las lagunas de tu armario (si las hay) y selecciona productos de esas marcas en consecuencia.


What might surprise you is that this all starts with research rather than shopping. Knowing what and why you want to buy something is essential to making the best purchases. You’ve got to reflect, starting with the following questions: What do I want to convey through my clothes? What do I typically feel my best in (and why)? Then, consider your non-negotiables according to colour, fabric and fit. Once you’ve narrowed these down, find some brands aligning with your newfound values. It’ll make the shopping process less overwhelming and a lot more efficient. Plus, knowing you are someone’s customer can be pretty satisfying. You only need a few of them. Just be sure they produce quality clothing and speak to you somehow.

Identify the gaps in your wardrobe (if any) and select products from those brands accordingly.

Llegados a este punto, habrás empezado a esbozar una filosofía, o al menos unos cuantos adjetivos para describir tu estilo, con las prendas que los acompañan. Creo que establecer una serie de principios rectores y encontrar la mejor manera de interpretarlos es lo que verdaderamente impresiona. Se nota. Atrás quedaron los días de ponerse ropa sólo para que alguien piense que estás guapo.

¿Y ahora qué? ¿Qué más? En la era de la autenticidad, la ropa es la articulación más genuina de nosotros mismos antes de que podamos hacerlo de forma audible. Cuando vas a una cena de cumpleaños en un restaurante de cinco estrellas o a tu entrevista con esa empresa de ensueño, es de ti de quien acabarán más impresionados. La ropa es un potenciador, un mecanismo. Y cuando notas que has encontrado la manera de crear una sensación de armonía entre tú y la ropa, es cuando te habrá tocado el gordo de la moda.


By this point, you’ve begun outlining a philosophy - or at least a few adjectives to describe your style, with the clothes accompanying them. I think establishing a set of guiding principles and finding a way to interpret those best is what’s truly impressive. It’ll show. Gone are the days of putting on clothes just so someone can think you look nice. What’s next? What else? In an era of authenticity, clothing is the most genuine articulation of ourselves before we can do so audibly. When you go to a birthday dinner at a five-star restaurant or your interview with that dream company, it’s you that they’ll end up being most impressed by. The clothes are an enhancer, a mechanism. And when you’ve found a way to create a sense of harmony between yourself and the clothes, you’ve hit the fashion jackpot.

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Blog de tendencias, moda y lifestyle masculino escrito por el periodista, blogger e influencer Miguel Biedma

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