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LA GIGANTESCA “MUJER DE COSLADA” DE ANTONIO LÓPEZ



Hay que ver, lo maravillosas que son las obras de Antonio López y qué difícil es poder disfrutarlas. Nos tenemos que remontar al 93 para poder disfrutar de una exposición suya, la que le dedicó el museo Reina Sofia y que fue vista por más de trescientas mil personas. Por eso encontrar esta gigantesca escultura suya en Coslada, un pueblo del extraradio de Madrid, es un extraño privilegio que podemos apreciar a cualquier hora del día o de la noche porque, bizarramente, se encuentra en el centro de una rotonda.

Y que las obras de Antonio López son extrañas de ver porque el artista produce pocas y las que hay están muy cotizadas. El artista puede tardar años y años en acabar sus trabajos pero, como dice el refrán, “todo lo bueno se hace esperar”.


Esta “Mujer de Coslada" es una escultura de bronce que representa a una mujer desnuda emergiendo de la tierra desde el medio vientre, con una altura de cinco metros y sesenta centímetros y un peso de 3.000 kilos. La idea inicial era realizar una cabeza de mujer, pero Antonio López reconoció en su momento que sobre la marcha le pareció emocionante la idea de prolongar la figura para que surgiera de la tierra desde la mitad del vientre.

La escultura mira hacia el nordeste dando la bienvenida a los primeros rayos del día, y creando en esos momentos del día el efecto emergente buscado por el artista.

 

How wonderful Antonio Lopez's works are and how complicated to enjoy them. We have to go back to 93 to be able to enjoy an exhibition of his works, the one dedicated to him by the Reina Sofia Museum, which was seen by more than three hundred thousand people. That is why finding this huge sculpture by him in Coslada, a town outside Madrid, is a strange privilege that we can appreciate at any time of the day or night because, bizarrely, it is located in the middle of a traffic circle.

Antonio Lopez's works are odd to see because the artist produces few and such works are highly prized. The artist can take years and years to finish his works but, as the proverb says, "everything good is worth waiting for".