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LOS RIQUÍSIMOS BEIGNETS DEL "CAFÉ DU MONDE" DE NUEVA ORLEANS



No os creáis que es tarea fácil pillar mesa en el Café du Monde de Nueva Orleans. Es, quizás, la cafetería más famosa del mundo y, sin duda, toda una institución en la ciudad del jazz.

Ningún viaje a Nueva Orleans estaría completo sin hincar los dientes en sus riquísimos buñuelos calientes (aquí los llaman beignets) y tomar un cafe au lait de achicoria en este icónico establecimiento de esencia francesa reconocible por su toldo a rayas verdes y blancas justo al final del French Market y en la esquina de Jackson Square justo enfrente del río Mississippi.

Seguro que os estaréis preguntando ¿Vale la pena el bombo? En una palabra, sí. Su menú apenas ha cambiado desde los días de la Guerra Civil: café, beignets, chocolate caliente, leche, zumo de naranja recién exprimido y las adiciones más recientes de café helado y refrescos. Y es que en un mundo acelerado en el que todo cambia o desaparece de la noche a la mañana el que esté el Café du Monde aquí desde 1862 sirviendo todos los días lo mismo nos hace reflexionar que lo bueno no tiene porqué cambiar.

Así que vamos a sentarnos y a disfrutar de un buen cafe au lait con deliciosos beignets mientras suena una banda de jazz.

 

Café du Monde has long been a must-visit for any visitor to New Orleans, but is it worth the hype? In a word: yes. The menu at this iconic eatery has hardly changed since the days of the Civil War: coffee, beignets, hot chocolate, milk, fresh-squeezed orange juice and the more recent additions of iced coffee and sodas. In a fast-paced modern world where we're constantly forced to make decisions, the old-fashioned Café du Monde makes things easy. It's, therefore, a nice intro to the vibe of New Orleans, where things are probably a bit less hectic than back home.

The drink to order is, of course, the café au lait, a hot coffee with warm milk added (though café noir — black coffee — is also an option). The coffee here is cut with chicory (endive root), a local tradition started during the blockades of the Civil War when coffee was scarce. Chicory is more bitter than coffee but less acidic. The roast is rich and dark but without the intense acidity of a standard French Roast. It also has less caffeine than a cup of straight coffee, so drink two for maximum perkiness.







La bebida a pedir es, por supuesto, el café con leche; un café caliente con leche tibia añadida (aunque café negro - café negro - también es una opción). Aquí el café está cortado con achicoria (raíz endibia), una tradición local que comenzó durante los bloqueos de la Guerra Civil cuando el café escaseaba. La achicoria es más amarga que el café, pero menos ácida. El tostado es rico y oscuro, pero sin la intensa acidez de un café francés estándar. También tiene menos cafeína que una taza de café puro, así que posemos bebernos dos sin acelerarnos mucho. Sin embargo la gente no viene aquí por el café, los beignets son la principal atracción. Crujientes por fuera, suaves como almohadas por dentro, y cubiertas con azúcar en polvo, son la mejor porción de masa frita que vas a probar en toda la ciudad. Vienen en un paquete de tres, calientes de la freidora, recién hechos, con el azúcar en polvo fundiéndose suavemente en el brillo del aceite en su superficie. Cómetelas tan pronto como llegan, de lo contrario el azúcar glaseada se quedará pegada al beignet por efecto de la humedad del ambiente y la cosa tendrá menos gracia. Es crujiente y, créeme, te comerás los tres de un tirón.

 

The beignets are the main attraction, though. Crispy on the outside, pillowy-soft on the inside, and heaped with powdered sugar, they're the best hunk of fried dough you're likely to ever have. They come in an order of three, hot from the fryer, with the powdered sugar melting softly into the sheen of oil on their surface. Eat them as soon as your tongue can take it — the hot melty gooeyness combined with the crunch of the surface is a delight of textures. It's easy to eat three by yourself, and, frankly, why shouldn't you?






La calidad del café y los beignets se ha mantenido constantes desde el inicio del la cafetería y la vista de Jackson Square desde sus mesas es, sin duda, legendaria. Sin embargo, eso no quiere decir que el Café no carezca de defectos. Tiende a estar abarrotado, especialmente alrededor de la hora del desayuno, y el azúcar en polvo parece dejar un brillo pegajoso sobre todo el suelo, las sillas e incluso las mesas. El café lo sirven en plástico no en taza y el servicio es un poco brusco. Sin embargo, ninguna de estas cosas es realmente terrible sino más bien le dan encanto y personalidad al local.

En otras palabras no te vayas de Nueva Orleans sin visitarlo o te habrás perdido una de las atracciones de la ciudad.

 

The quality of the coffee and beignets has remained steady for as long as anyone can remember, and the view of Jackson Square from the tables is legendary. That's not to say, though, that the Café is not without flaws. It tends to be crowded, especially around the breakfast hour, and the powdered sugar seems to leave a sticky sheen all over everything — the floor, the chairs, the tables. The bathrooms aren't usually great, and the service is brusque. Still, none of these things are really deal-breakers, as far as I'm concerned, and I certainly keep the Café du Monde on my must-visit list, especially for first-time visitors to the city.