top of page


Tras la Semana de la Moda Masculina de Milán, ha pasado, como un huracán de tendencias, la de París que nos ha traído un montón de ideas de cara al próximo otoño-invierno.

Como principales novedades de esta última Paris Fashion Week Menswear destacamos la profunda renovación de las americanas (más desestructuradas que de costumbre), la vuelta de las corbatas como accesorio indispensable de sastrería y las camisas con maxi-mangas.

A destacar también la explosión de todo tipo de colores, pieles (tanto naturales como artificiales) y mucho brilli-brilli para las ocasiones especiales.

Los cinturones se aprietan bien a nuestras cinturas, los zapatos se vuelven más grandes y vistosos y atención los bolsos de todo tipo.

Aquí os dejo lo mejor de la Semana de la Moda Masculina de París para el otoño-invierno 2024.


After the Men's Fashion Week in Milan, the Paris Fashion Week has come like a hurricane of trends that has brought us a lot of ideas to dress us next autumn-winter.

Among this latest Paris Fashion Week Menswear's major highlights were the deep renovation of jackets (more unstructured than usual), the return of ties as an indispensable sartorial accessory and shirts with maxi-sleeves.

Also noteworthy is the explosion of all kinds of colors, furs (both natural and artificial) and lots of glitter for special occasions.

Waists are getting tighter, shoes are getting bigger and flashier, and watch out for bags of all kinds.


Pierpaolo Piccioli, el diseñador de la casa Valentino, lleva mucho tiempo utilizando el color para evocar un estado de ánimo particular. Si en otras ocasiones ha sido el Rojo Valentino la marca de la casa, en esta ocasión ha querido destacar el azul. Azul cielo por todas partes como las puertas de los ornamentados salones de la Monnaie de Paris donde tuvo lugar el desfile.

La Maison Valentino apuesta por predas arquetípicas de la moda masculina (como el tradicional traje italiano) cortadas en en líneas más suaves y fluidas.

Toda una colección que nos recuerda a las coleccione sde alta costura de la casa.


Pierpaolo Piccioli, the leading designer of Valentino, has long been using color to evoke a particular mood. If on other occasions Valentino Red has been the trademark of the house, this time he wanted to highlight blue. Sky blue everywhere, like the doors of the ornate salons of the Monnaie de Paris where the fashion show took place.

The Maison Valentino bets on archetypical clothes of men's fashion (such as the traditional Italian suit) cut in softer and more fluid lines.

A collection that reminds us the haute couture collections of the house.


El enfoque de Véronique Nichanian para la moda masculina de Hermès es capturar una sensación de placer a través de la ropa: una búsqueda incesante para crear prendas que agraden tanto visual como físicamente, un equilibrio que ha logrado en sus más de tres décadas de mandato hasta la fecha. En el desfile, pudimos disfrutar de una amplia gama de opciones para el próximo invierno, sobre todo en prendas de abrigo, desde una hermosa parka de cuero forrada de piel de oveja hasta chaquetas de cuero más cortas adornadas con un collage de bolsillos utilitarios. Además, un abanico de prendas de punto -algunas adornadas con estampados pictóricos y presentadas en capas- se mezclaban con los diseños de cuadros tradicionales, como la tela escocesa Príncipe de Gales.

S destacar también los accesorios y como broche de oro un conjunto de trajes de noche, que incluía una chaqueta y un abrigo a medida en piel de becerro, de corte estrecho y elegante.


Véronique Nichanian's approach to Hermès menswear is to capture a sense of pleasure through clothing: a relentless quest to create garments that please both visually and physically, a balance she has achieved in her more than three decades of tenure to date. At the runway show, we were treated to a wide range of options for the coming winter, particularly in outerwear, from a beautiful sheepskin-lined leather parka to shorter leather jackets adorned with a collage of utilitarian pockets. In addition, a range of knitwear-some embellished with painterly prints and presented in layers-mixed with traditional plaid designs, such as Prince of Wales plaid.

Accessories were also a highlight, and the finishing touch was a set of evening gowns, which included a tailored jacket and coat in calfskin, slim-fitting and elegant.


Jonathan Anderson revive la obra del artista pop estadounidense Richard Hawkins para LOEWE en su desfile Otoño/Invierno 2024 y nos trae una colección un tanto kitsch pero cargada de matices. La provocación choca con la estética y se convierten en la principal inspiración de esta colección.

Continuando con las vibrantes combinaciones de colores de temporadas anteriores, la colección FW24 sigue mostrando un uso exuberante de los tonos para crear la estética del arte pop que se ha infiltrado en la moda y la cultura de masas a lo largo de los años. A juego con los cuadros de Hawkins, las piezas estaban llenas de texturas y eran atrevidas y animadas en toda la colección.

En cuanto a las piezas, gran parte de la colección se basaba en detalles intrincados. Desde abrigos de cuero a escala que aún estaban en proceso de ser pintados con spray con el tono adecuado momentos antes del desfile, hasta pantalones y bolsos de cuentas, así como polos de colores colgados dentro de las chaquetas para crear otra dimensión de la ropa, la colección deconstruyó las siluetas tradicionales y el uso de colores atrevidos. La colección muestra cómo entiende Anderson la masculinidad moderna y cómo ya no existe una única definición. Es una incursión en una iconografía americana cristalizada, desde los abrigos y los trajes hasta las botas de motorista y de combate y las zapatillas de skate. Las piezas están unidas entre sí, desde los zapatos a los calcetines, los calcetines a los pantalones, los pantalones a la chaqueta o el abrigo, el cinturón a la cintura, haciendo un collage con una realidad en la que todos vivimos.


Jonathan Anderson revives the work of American pop artist Richard Hawkins for LOEWE in his Autumn/Winter 2024 fashion show and brings us a collection somewhat kitsch but full of nuances. Provocation clashes with aesthetics and becomes the main inspiration for this collection.

Continuing the vibrant color combinations from previous seasons, the FW24 collection continues to showcase an exuberant use of hues to create the pop art aesthetic that has infiltrated fashion and mass culture over the years. Matching Hawkins' paintings, the pieces were full of textures and were bold and lively throughout the collection.

As for the pieces, much of the collection was based on intricate detailing. From scaled-down leather coats that were still in the process of being spray-painted with the right shade moments before the runway show, to beaded pants and bags, as well as colorful polo shirts hung inside jackets to create another dimension of clothing, the collection deconstructed traditional silhouettes and the use of bold colors. The collection shows how Anderson understands modern masculinity and how there is no longer a single definition. It is a foray into a crystallized American iconography, from coats and suits to biker and combat boots and skate shoes. The pieces are linked together, from the shoes to the socks, the socks to the pants, the pants to the pants, the socks to the socks, the socks to the pants, the socks to the pants, the socks to the pants, the socks to the pants.


La última colección masculina de Rei Kawakubo se ha caracterizado por su sorprendente sencillez En tonos blancos, crema y crudo - "el blanco simboliza la oración", era todo lo que Kawakubo decía en sus típicas y enigmáticas notas de prensa-, las chaquetas entalladas se ceñían al pecho (algunas con solapas dobles o cortadas en secciones), mientras que los pantalones tenían un volumen generoso, que se abombaba justo por encima de los tobillos. Los adornos adoptaban la forma de hileras de botones blancos cosidos o destellos de lentejuelas que se dejaban ver bajo americanas y prendas de punto, mientras que el broche final lo ponían los juguetones tocados de Gary Card, confeccionados a partir de prendas envueltas de la omnipresente línea "Play" de Comme Des Garçons.


There was a striking simplicity to Rei Kawakubo’s latest menswear outing, which largely eschewed the more unconventional silhouettes of the Japanese brand’s womenswear collections towards what was at its essence a studying in tailoring (albeit in the designer’s idiosyncratic, imporvisational style). Largely in shades of white, cream and ecru – ‘white is symbolic of prayer,’ was all Kawakubo offered in her typically enigmatic press notes – tailored jackets were nipped tightly across the chest (some with double lapels, or sliced away in sections), while trousers had a generous volume, ballooning just above the ankles (other jackets were worn with wide, elongated shorts or pleated kilts). Embellishment came in the form of rows of stitched-on white buttons or glimpses of sequins revealed beneath blazers and knits, while the final flourish came from playful headpieces by Gary Card, made from wrapped up garments from Comme Des Garçons ubiquitous ‘Play’ line.


La invitación del último desfile Dior de Kim Jones incluía una fotografía del bailarín de ballet de origen soviético Rudolf Nureyev, que en 1961, en un viaje a París, desertó a Occidente en un afán de libertad muy mitificado y que fue tomada por el tío de Jones, fotógrafo y antiguo bailarín de ballet que entabló amistad con Nureyev.

Este es el origen de nueva colección para el proximo otoño-invierno.

La colección, o más bien las colecciones, tienen que ver con el contraste de la casa Dior en términos de prêt-à-porter y de alta costura. Es la diferencia entre el escenario y el backstage; la vida de Nureyev en el teatro y en la realidad. Es un encuentro del estilo del bailarín con el del archivo Dior. Jones combina la realidad y lo ponible del prêt-à-porter con los elementos de la alta costura.

Así pues, vimos turbantes retorcidos de Stephen Jones que evocaban los que llevaba Nureyev en el estudio de danza ( otros modelos llevaban el pelo recogido con gruesas cintas negras), pantalones cortos anchos de sastrería con calcetines blancos y una versión masculina de las zapatillas de ballet y una serie de prendas ligeras de punto acanalado con cremallera que se hundían en el escote como cardiganes de ballet. La sastrería, por su parte, transmitía una sensación de ligereza y fluidez, suavemente acampanada y basada en piezas de archivo de la etapa de Yves Saint Laurent en la casa. La floritura final de los looks de alta costura fueron quizá las expresiones más teatrales de Jones hasta la fecha, desde un extraordinario tabardo blanco de cuentas con un grueso cuello de perlas (llevado aquí con medias blancas y zapatillas de ballet decoradas con el motivo cannage de la casa) hasta una capa estilo kimono, basada en un estilo que Nureyev llevó durante toda su vida, y que llevó a tres personas la asombrosa cifra de diez meses completar.


The invitation to Kim Jones' last Dior show included a photograph of the Soviet-born ballet dancer Rudolf Nureyev, who in 1961, on a trip to Paris, defected to the West in a highly mythologized desire for freedom and which was taken by his uncle. Jones, a photographer and former ballet dancer who became friends with Nureyev.

This is the origin of a new collection for next fall-winter. The collection, or rather the collections, are all about the contrast of the Dior house in terms of ready-to-wear and haute couture. It's the difference between stage and backstage; Nureyev's life in theater and in reality. It is a meeting of the dancer's style with that of the Dior archive. Jones combines the reality and wearability of ready-to-wear with the elements of haute couture.

So we saw twisted Stephen Jones turbans reminiscent of those worn by Nureyev in the dance studio (other models wore their hair in thick black ribbons), wide tailored shorts with white socks, and a men's version of ballet slippers. and a series of lightweight zip-up ribbed knits that dipped at the neckline like ballet cardigans. The tailoring, for its part, conveyed a feeling of lightness and fluidity, gently flared and based on archival pieces from Yves Saint Laurent's time at the house. The final flourish of couture looks were perhaps Jones' most theatrical expressions to date, from an extraordinary white beaded tabard with a thick pearl collar (worn here with white stockings and ballet slippers decorated with the cannage motif of the house) to a kimono-style cloak, based on a style that Nureyev wore throughout his life, and which took three people a staggering ten months to complete.


Para Paul Smith, esta última colección era una demostración del lema de que hay que conocer las reglas para poder romperlas. Su carrera, siempre definida por el conocimiento y el respeto a la sastrería británica han sido avivados y reinterpretados a través del uso ingenioso y ecléctico del color y los estampados por parte del diseñador.

Esta dicotomía ha quedado plenamente expuesta en esta última colección, que combinó características distintivas del estilo británico (chaquetas de motociclista de la Segunda Guerra Mundial, abrigos clásicos, chalecos acolchados) con colores, estampados y motivos de inspiración modernista, incluido un estampado 'Photogram' inspirado en el nebuloso 'de Man Ray'. Imágenes de rayografía, "una técnica pionera que se erigió como su propia rebelión contra las normas restrictivas de la época", como describió Smith. Mientras tanto, los colores abarcaban morados intensos, azul marino y marrones, con destellos de verde lima y ocre, mientras que el motivo "Signature Stripe" de tonos vívidos de Smith apareció en cárdigans en capas y suéteres de punto.


Paul Smith noted that this latest collection was a demonstration of the motto that you have to know the rules in order to break them. His career has been defined by the dictum, whereby a deep-rooted knowledge and respect for British tailoring has been enlivened and reinterpreted through the designer’s witty, eclectic use of colour and print. This dichotomy was on full display in this latest collection, which combined hallmarks of British style – WW2 rider jackets, classic overcoats, padded gilets – with modernist-inspired colours, prints and motifs, including a ‘Photogram’ print inspired by Man Ray’s hazy ‘Rayograph’ images, ‘a trailblazing technique which stood as its own rebellion against the restrictive norms of the day,’ as Smith described. Colours, meanwhile, spanned deep purples, navies and browns, with flashes of lime green and ochre, while Smith’s vividly hued ‘Signature Stripe’ motif appeared across layered cardigans and knit sweaters.


Un elenco multigeneracional apareció en la última colección de Junya Watanabe, titulada "Reconstructed Suiting". Me gustaría que hombres de distintas generaciones vistieran estos trajes", fue la única descripción que ofreció Watanabe, aunque no cabe duda de que la salida tenía un aire cotidiano, que se basaba en gran medida en las señas de identidad del estilo masculino, desde la sastrería hasta los vaqueros, las camisas de rayas y las sudaderas con capucha. Una sensación de hibridez se extendía por todas las prendas: una chaqueta a medida, por ejemplo, se convertía en un abrigo al que se añadía un panel que evocaba una gabardina clásica, mientras que a otras se les superponían paneles de pantalones chinos o vaqueros. Los abrigos, que se sujetaban al cuerpo con un panel en el pecho y se llevaban con los clásicos pantalones de raya diplomática, anunciaban un cambio hacia la sencillez, aunque las señas de identidad más distintivas de Watanabe -el patchwork- seguían apareciendo en todas partes.


A multi-generational cast appeared in Junya Watanabe’s latest collection, which was titled ‘Reconstructed Suiting’. ‘I wish for men of different generations to wear these suits,’ was all that Watanabe offered in way of description, though there was certainly a mood of the quotidien to the outing, which largely played on hallmarks of men’s style – from tailoring to denim jeans, striped shirts and hoodies. A sense of hybridity ran throughout the individual garments: a tailored jacket, for example, was extended into a coat with the addition of a panel evocative of a classic trench, while others were overlaid with panels of chinos or jeans. Coats, which were held onto the body with a panel across the chest, and worn with classic pinstripe pants, heralded a shift towards simplicity, though Watanabe’s more distinct hallmarks – namely patchwork – continued to appear throughout.


Homme Plissé La última colección de Issey Miyake nació de la colaboración con el polifacético artista y diseñador francés Ronan Bouroullec. En este caso, el equipo de diseño se fijó en sus dibujos -formas abstractas de colores que dibuja cada mañana con un pincel de fieltro japonés- que en la colección se utilizaron como adorno en las prendas plisadas de la marca, o como base de su espíritu desenfadado, que esta temporada tenía un aire improvisado (una serie de pañuelos de colores, por ejemplo, se enrollaban alrededor del cuerpo de las modelos para recordar la obra de Bouroullec).

La colección se titulaba "Inmersos en la naturaleza de la creatividad" y pretendía explorar la traducción de materiales creativos (en este caso, la obra de Bouroullec) en prendas de vestir. Las siluetas, bellamente dispuestas en capas -muchas de las cuales daban la sensación de haber sido enrolladas o retorcidas alrededor del cuerpo-, se encontraron con momentos de floritura artística, como un trío de modelos que llevaban en sus manos cojines decorados con motivos que recordaban la obra de Bouroullec.


Homme Plissé Issey Miyake’s latest collection was born from a collaboration with the polymathic French artist and designer Ronan Bouroullec. Here, the design team looked towards his drawings – colourful abstract forms which he draws each morning using a Japanese felt tip brush – which in the collection were used as adornment across the brand’s pleated separates, or informing its freewheeling mood, which this season had an improvisational air (a series of colourful scarves, for example, were draped around the model's bodies to recall Bouroullec’s work).

As such, the collection was titled ‘Immersed in the Wilds of Creativity’ and was an attempt to explore the translation of creative materials (here, Bouroullec’s oeuvre) into clothing. It made for a liberated mood, seeing beautifully layered silhouettes – many of which had the feeling of having been wrapped or loosely twisted around the body – meet moments of artistic flourish, such as a trio of models who carried cushions decorated with motifs reminiscent of Bouroullec’s work in their hands.


La última colección de Mike Amiri, que el diseñador estadounidense describió como una oda a la épica hollywoodiense, tuvo como telón de fondo un decorado espectacular: enormes cortinas de terciopelo y una alfombra con monogramas. Inspirada en el glamour nostálgico de Los Ángeles, su ciudad natal, la sastrería louche fue el centro de atención -ya fueran blazers alargados de satén, chaquetas de noche de jacquard o trajes con un corte pijama holgado- que se inspiraba a la vez en los códigos de vestimenta del viejo Hollywood y en el glamour deshecho de los años noventa. En consonancia con la inspiración, el brillo de los cristales se extendió por toda la colección, tanto en forma de broches apilados que adornaban las solapas de las chaquetas como de destellos en las camisas deshechas y los gorros.


A suitably dramatic set – enormous velvet curtains, an expanse of monogrammed carpet – provided the backdrop for Mike Amiri’s latest collection, which the American designer described as an ode to the Hollywood epic. Inspired by the nostalgic glamour of his home town of Los Angeles, louche tailoring was a focus – whether elongated satin blazers, jacquard evening jackets, or suiting with a loose, pyjama cut – which was inspired at once by Old Hollywood dress codes and the undone glamour of the 1990s. Befitting the inspiration, the shimmer of crystals ran throughout the expansive collection, whether as stacked-up brooches adorning the lapels of jackets or twinkling across undone shirts and beanie hats.


Rick Owens abrió las puertas de su casa parisina en la Place du Palais Bourbon para celebrar su último desfile de moda masculina, titulado "Porterville" (en referencia a la ciudad californiana donde nació y creció el diseñador). Owens eligió este lugar íntimo, en clara oposición a sus desfiles habituales en la explanada del Palais de Tokyo, como muestra de "moderación respetuosa" en respuesta a las turbulencias mundiales.

En esta ocasión, el elemento balsámico fue la comunidad: Owens invitó a Steven de Fecal Matter y a Gena Marvin -ambos conocidos por sus looks extraños y sobrenaturales- a desfilar por la pasarela, al tiempo que colaboraba con el diseñador londinense Straytukay en calzado hinchable, y con el especialista en ropa de goma Matisse Di Maggio en piezas elaboradas con neumáticos reciclados.


Rick Owens opened the door to his Parisian home on Paris’ Place du Palais Bourbon to host his latest menswear show, titled ’Porterville’ (a reference to the Californian city where the designer was born and grew up). Held amid the vast concrete rooms, sparsely decorated with Owens’ monolithic furniture, he chose the intimate location – a stark opposition to his usual shows held on the forecourt of the Palais de Tokyo – as a sign of ‘respectful restraint’ in response to world turbulence (recent seasons have seen him grappling with creation during times of war and crisis).

Here, the balm was community; Owens invited Steven from Fecal Matter and Gena Marvin – both known for their strange, otherworldly looks – to walk the runway, while collaborating with London-based designer Straytukay on inflatable footwear, and rubber-wear specialist Matisse Di Maggio on pieces crafted from recycled tyres. A mood of envelopment and solace ran throughout; enormous shaggy forms wrapped around the body in a suggestion of protection, while knitted all-in-ones were crafted in soft alpaca, cashmere and merino.


La diseñadora británica Grace Wales Bonner lleva mucho tiempo inspirándose en el estilo universitario estadounidense. Esta temporada ha vuelto a ellos, con un desfile típicamente poético. La Universidad de Howard, una ilustre institución negra de Washington DC (entre sus alumnos se encuentran Zora Neale Hurston y Toni Morrison), fue el centro de la colección. La propia colección combinaba el uniforme universitario -desde jerséis con adornos de Howard Crew hasta chaquetas varsity y de béisbol con monogramas- con momentos de elegancia y artesanía, desde espejos de cristal, pasando por la música hip-hop, las lecturas de los poetas y los encuentros internacionales en el jardín. El ambiente de refinamiento continuó en su última colaboración con Adidas Originals, que incluía bolsos en miniatura y versiones de la zapatilla Superstar en piel grabada en cocodrilo.


British designer Grace Wales Bonner has long riffed on the hallmarks of American collegiate style in her oeuvre. She returned to them this season, with a typically poetic show held in Paris’ Conservatoire National des Arts et Métiers. Howard University, a storied Black institution in Washington DC (alumni include Zora Neale Hurston and Toni Morrison), was at the collection’s centre: ‘a celebration of [its] shining lineage’, ‘where depictions of homecoming resound: hip-hop performances, readings from the poets, international gatherings on the green’. In this spirit, a live performance came from musician Yasiin Bey.

The collection itself clashed the college uniform – from Howard Crew-adorned sweaters to monogrammed varsity and baseball jackets – with moments of elegance and craft, from crocheted mirrors across tailoring (created by hand in India) to beads, pearls and amethysts adorning jewellery and brooches, which suggested a ceremonial flourish.


El histórico salón de alta costura de la casa, situado en el Hôtel de Caraman de la Avenue Georges de París, fue el escenario del primer desfile de Givenchy desde la marcha del diseñador estadounidense Matthew M Williams a finales del año pasado.. Diseñada esta temporada por un equipo interno (aún no se ha anunciado quién será el nuevo director creativo), según las notas de prensa, la colección partía de una reflexión sobre la "caballerosidad" inspirada en el Sr. Givenchy y sus códigos de vestimenta: "la dualidad de su vestuario público y personal: una formalidad sartorial dinamizada por un inimitable sentido de la despreocupación, la ostentación y la seducción fuera de servicio".

La oferta era ecléctica. Había chalecos con adornos de gatos y mechones de pelo sintético que asomaban por debajo de chaquetas entalladas o adornaban abrigos espectaculares, pañuelos de seda muy femeninos (basados en un modelo del archivo), fulares de seda desabrochados, capas de punto y sombreros esculturales. La sastrería, por supuesto, estuvo presente en todo el desfile, en varias versiones -algunos cortes en las mangas, otros juegos con trajes de noche clásicos-, aunque en su mayor parte era de doble botonadura y silueta estrecha. Al final del desfile, nadie salió a hacer la última reverencia. Queda por ver quién lo hará la próxima temporada.


Designed this season by an in-house team (the new creative director is yet to be announced), the press notes said the collection began with a consideration of ‘gentlemanliness’ inspired by Mr Givenchy and his dress codes: ‘the duality of his public and personal wardrobes: a sartorial formality energised by an inimitable off-duty sense for nonchalance, flamboyance and seduction’.

It made for an eclectic offering. There were cat-adorned vest tops and fronds of synthetic hair, which crept out from under tailored jackets or adorned dramatic overcoats, ladylike silk headscarves (based on a style from the archive), louche, unbuttoned silk scarves, layers of knitwear, and sculptural hats. Tailoring, of course, ran throughout, in various iterations – some sliced away along the sleeves, others playing on classic eveningwear – though it was largely double-breasted and narrow in silhouette. At the end of the show, no one came out to take the final bow. Who will do so come next season remains to be seen.


El último desfile de Lemaire se celebró en la espaciosa sede de la marca, de paredes blancas, en la Place des Vosges de París. Las prendas, que evolucionan temporada tras temporada en lugar de sufrir cambios más drásticos, siguieron perfeccionando el estilo característico de la marca, una elegancia discreta y sin complicaciones (que ya subrayaba el personal del desfile, elegantemente vestido en distintos tonos de crudo y blanco roto de Lemaire).

Christophe Lemaire, que dirige la marca homónima junto con Sarah-Linh Tran, señaló que le parecía el momento oportuno para invitar a la gente a este espacio, que comprende todas las operaciones de la marca, incluidos el taller y el atelier. Así, hablaron de la colección como una captura del solaz del hogar: looks envolventes y en capas que se inspiraban en los trajes de baile por la forma en que las prendas acariciaban el cuerpo como "una segunda piel". Otras subvertían lo doméstico para llevarlo fuera de casa, como los elegantes "pijamas para entrar y salir" o las prendas exteriores que recordaban las proporciones de un albornoz.


Lemaire’s latest show was staged in the brand’s airy. As such, the clothing itself, which largely evolves season on season rather than any more dramatic shifts, continued to hone the brand’s signature look, one of discreet, uncomplicated elegance (one already underscored by the staff at the show, chicly dressed in varying tones of Lemaire ecru and off-white).

Christophe Lemaire, who runs the eponymous label with Sarah-Linh Tran, noted that he felt like now was the right time to invite people into this space, which comprises the brand’s entire operation, including the atelier and workshop. As such, they talked about the collection as capturing the solace of home: enveloping, layered looks which took their cue from dance attire in the way pieces caressed the body like ‘a second skin’. Others subverted the domestic for wear out of doors, like elegant ‘in-and-out pyjamas’ or outerwear which recalled the proportions of a bathrobe.


El Bois de Boulogne de París fue el escenario del segundo desfile prêt-à-porter de Pharrell Williams para Louis Vuitton. En el interior del desfile A/W 2024, las paredes estaban recubiertas de grandes proyecciones que representaban las llanuras rocosas de Estados Unidos, lo que daba una idea de lo que estaba por venir (la invitación, un sombrero de vaquero con la marca LV y una armónica grabada, proporcionaba otra). Era la oda de Williams al arquetipo más americano de todos: el vaquero, aunque filtrado por la sensibilidad parisina de Louis Vuitton. Así pues, hubo pantalones vaqueros y sombreros de cowboy, camisas al estilo del Oeste con volantes y adornos de perlas y lentejuelas, e inflexiones en la ropa de trabajo, desde una versión a medida del tradicional pantalón de carpintero de doble rodilla hasta una colaboración en calzado con Timberland.


t was out to Paris’ Bois de Boulogne for Pharrell Williams’ sophomore ready-to-wear show for Louis Vuitton. nside the A/W 2024 show venue, vast projections lined the walls depicting the rocky plains of the United States, providing a hint of what was to come ). Here was Williams’ ode to that most American of archetypes: the cowboy, albeit filtered through the Parisian sensibilities of Louis Vuitton So, there were denim chaps and cowboy hats, Western-style shirts with frilled yolks and pearl-and-sequin adornment, and riffs on workwear, from a tailored take on the traditional double-kneed carpenter’s pant to a footwear collaboration with Timberland. Requisite cowboy hats completed the look, while enormous gilded Louis Vuitton trunks were wheeled along the runway on wooden frontier carriages.


Blog de tendencias, moda y lifestyle masculino escrito por el periodista, blogger e influencer Miguel Biedma

Just Me, Myself and I
  • Facebook
  • X
  • Pinterest
  • Instagram
bottom of page