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MADE IN NORTH KOREA



Ponte a pensar. ¿Qué sabes de Corea del Norte? Seguro que aparte del evidente sobrepeso de su líder Kim Yon Um, de su histrionica presentadora de TV anunciando lanzamientos de misiles a bombo y platillo y desfiles militares de todos los tamaños y colores poco más, ¿A que sí? Pues si os interesa saber un poco más de este enigmático país tenéis que echar un ojo al libro de Nicholas Bonner.

Se llama "Made in North Korea: graphics from everyday life” y es una colección completa de material gráfico que el autor ha ido recopilando a lo largo de sus viajes por el país.

Este libro, publicado por la editorial Phaidon, permite destapar el hasta ahora un tanto desconocido mundo del diseño gráfico en la República Popular Democrática de Corea (RPDC), una de las naciones más misteriosas y poco conocidas del planeta.

Published by Phaidon, Made in North Korea is a fascinating look at graphic design in the secretive state ruled by Kim Jong-un and the Workers’ Party of Korea. Author Nicholas Bonner grew up in the UK but moved to Beijing in 1993 and co-runs a tourist company that organises trips to Pyongyang. He is also involved in cultural projects and has co-directed a North Korean feature film.

Bonner has been collecting ephemera since his first visit to the country in the mid 1990s. “I was charmed and simply taken by the graphic design elements of the products there…. So I would buy Korean sweets and keep the wrappers and the hoarding eventually became several large boxes stuffed with what others might, justifiably, call junk,” he writes in the book. This “junk” includes postcards, stamps, airline tickets, beer labels and propaganda.




Nicholas Bonner lleva más de veinte años visitando Corea del Norte y es uno de los pocos expertos internacionales en turismo y cultura gráfica del país. En su libro muestra todo lo que ha ido recopilando del país cuyo diseño gráfico también está controlado por el Estado,

El empresario insiste en que su proyecto se ha realizado sin ningún tipo de censura ni filtros para que el lector pueda observar la evolución gráfica que se vive en Corea del Norte.

Es increíble comprobar como después de reunir miles de objetos –desde billetes de metro hasta sellos, postales, etiquetas y comida enlatada– Bonner ha conseguido presentar la simplicidad de los diseños norcoreanos como únicos y muy atractivos.

The book is not a comprehensive survey of North Korean graphics but a look at one avid collector’s archive. Short essays by Bonner provide an insight into daily life and culture in the country and highlight some recurring themes in North Korean design.

Bonner claims that branding and packaging has a more functional purpose in North Korea than in countries where consumers have more choice. Tinned food labels often feature a simple illustration of the product against a brightly coloured background (blue, green and yellow are all popular shades).

“Design in North Korea is generally not expected to explicitly promote one product over its competitor (as there is, in most cases, no competition). Labelling is more to inform the buyer simply what the object does or what it is,” writes Bonner.



El libro se divide en ocho capítulos que llevan el nombre de populares dichos norcoreanos como, por ejemplo, “cortémonos el pelo al estilo socialista” o “las gimnastas no deben bailar” que analizan el contexto político y social del material gráfico.

En cuanto a las imágenes e ilustraciones que se pueden encontrar en el libro, todas van acompañadas de leyendas informativas y cautivadoras que aportan curiosidades y dan vida a la colección.

Además, la encuadernación está compuesta por una fascinante tapa rosa con detalles dorados que reflejan la parte creativa del enigmático país.

In Western society, branding and advertising is used to persuade and seduce – to sell the idea that buying this product will somehow improve your life. Bonner says North Korean ephemera is more “naïve” and claims there is “almost no Western style advertising” in the country.

“Until recently, there were no advertising hoardings, no television advertising, no internet (still true, although there is an intranet that people can access on smartphones and in libraries),” he writes.






No sé vosotros pero yo me confieso fascinado por las ilustraciones. En Occidente, la publicidad y la imagen de marca apelan a reacciones emocionales más que racionales, tan intensas que te hacen creer que tu compra te ayudará a mejorar la vida, a ser más atractivo, más feliz, más productivo. En cambio, el mensaje que transmiten estos artículos parecen más inocentes y sencillos, con imágenes que a menudo son simplemente una réplica del contenido del envoltorio.

En Corea del Norte prácticamente no existe la publicidad al estilo occidental, y lo poco que hay suele considerarse "de promoción". Los paneles retroiluminados que en Occidente incitan a beber refrescos carbonatados se usan en Pyongyang, desde 2006, para exhibir carteles de propaganda. Mensajes distintos, mismo medio.

North Korean design is surprisingly varied, however – influenced not just by years of Japanese rule but Buddhism and Confucianism as well as links with the Communist Bloc. (“Korean propaganda art, for instance, is more inspired by the USSR than by [neighbouring] China,” writes Bonner.)

Prior to the digital age, Bonner says Korean designers would draw on colours and symbols around them: “these would be bold designs and colours akin to propaganda but also [with] the softness of their traditional art and design,” he tells CR. Socialism often brings to mind muted and neutral shades but North Korean ephemera is filled with bright colours. Red and pink is considered a “traditional” Korean palette and is a popular choice among graphic designers.




Todos estos artículos gráficos fue reuniéndolos durante la ruta turística por Pyongyang y en viajes a las costas este y oeste, al impresionante monte volcánico Paekdu, lejos en el norte, y a la ciudad histórica de Kaesong, al sur. Bonner consiguió dar paseos ocasionales por la ciudad él solo (teniendo que advertir antes al guía), aunque es difícil pasar desapercibido en una ciudad en la que casi no hay extranjeros y no se le permite la entrada a la mayoría de las tiendas. En general podríamos referirnos a estos artículos como "objetos encontrados", cosas que cualquier visitante se encontraría por casualidad.

There is a distinct sense of “Koreanness” that runs throughout the ephemera featured in the book. Products often feature images of beauty spots or landmarks or recognised iconography. A carton of cigarettes might feature a mountain view while airline tickets show Pyongyang cityscapes. Bonner says this kind of imagery is often used to promote the idea that local or national produce is best – and of superior quality to international goods.

North Korean designers often use a traditional Korean colour palette of reds and pinks. This box of liquor candies – filled with red ginseng-infused alcohol – emulates luxurious western packaging


#coreadelnorte

Blog de tendencias, moda y lifestyle para hombres escrito por el periodista, blogger e influencer Miguel Biedma

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