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POR FIN, VACACIONES EN LA PLAYA


The trendy man. Summer mode ON

El verano es la época del año que más dedico a mi familia. Procuro pasar todo el tiempo posible con ellos, dar largos paseos por la tarde, revivir anécdotas, comer helados ( sobre todo de chocolate), hablar con mi padre, visitar a mis tías, recordar muchísimo a mi madre y volver a los lugares de verano de mi infancia; ah y leer, leer muchísimo.

Mira que habré estado en playas a lo largo de mi vida pero ninguna como las de la Costa de la Luz en Huelva. Una vez que has pisado sus arenas blancas y te has bañado en sus aguas frías y mega saladas no encontrarás nada igual en todo el planeta ( de verdad que no exagero). A pesar de no haberse librado del todo del boom del ladrillo que lamentablemente asoló el litoral español, estas costas aún tienen kilómetros y kilómetros de playas salvajes en los que, si quieres, no verás a nadie. Son en esos rincones donde me podréis encontrar; desde Mazagón hasta Isla Canela.

 

Summer is the time of the year that I always dedicate to my family. I usually try to spend as much time I can with them , taking long walks in the evening, reviving anecdotes , eating ice cream (especially chocolate) , talking to my father , visiting my aunts, remembering my mother a lot and returning to places where I spent my summers during my childhood.

This 2 km-long beach you see below is located at the foot of an impressive cliff, surrounded by a vast pine forest. The most ideal time to go there is during the low tide, when hundreds of meters of white sand are left uncoveredand marked by small sweet-water currents. The plenty of services and the extraordinary quality of its waters have made it possible for this beach to gain the Blue Flag.The beach of El Parador is very easy to access, even by car. In its surroundings you can stop and stare at the gorgeous views over the Natural Park of Doñana, a very relaxing area full of lush vegetation, as well as over the marvellous limitless beach.



Y es que esto es lo que entiendo por playas: lugares inmensos donde puedes sentir toda la fuerza de la naturaleza. Donde los hoteles NO están a pie de playa, donde NO hay paseos marítimos con riadas de turistas, como mucho un chiringuito para tomarte algo...y poco más. Ya sé que a muchos de vosotros os gustará lugares más animados y con más marcha pero es aquí donde yo recobro mis fuerzas para seguir adelante, resetear mis “discos duros” mentales y respirar, respirar ese aire puro del mar lo más hondo posible como cura ante las adversidades que puedan venir. A mi me funciona y estoy seguro que a vosotros también.

Toda esta costa tiene más de 120 kilómetros de infinitas playas de arena fina, suave, dorada, casi blanca por momentos y cerca de tres mil horas de sol. La temperatura media anual es de diecinueve grados y lo que más me gusta de esta tierra son sus espectaculares atardeceres. Te quedas casi paralizado viéndolos.

 

Those who want a really wild beach should head to the 14 miles between Mazagón and Matalascañas, where there’s little but streams, pines, sea, and sand, wafted into massive dunes, some over 100m high. From the “car park” at Cuesta Maneli, a wooden walkway of almost a mile leads up and over the lofty Duna del Asperillo, ending at the virgin beach, Playa de Castilla. Further east, towards Matalascañas, there’s a sign for the Laguna del Jaral trail. Here the trip to the beach and back is sufficiently long (3½ miles) and adventurous (some hauling on a rope is required to get up and down the the sandy cliff) to put some people off hence a higher chance of splendid isolation.

A third option is to head east from built-up Matalascañas into the protected beaches of the Doñana national park. The Beach Trail runs for 20 miles, ending on the banks of the Guadalquivir, opposite the fish restaurants of Sanlúcar de Barrameda.



Cuando era pequeño y nos íbamos mis hermanos y yo con mi madre a pasar esos largos veranos de tres meses a la playa el tiempo parecía detenerse. Sol, playa, amigos, familia, primeras sensaciones... Ahora lo miro desde la distancia de los años y pienso en lo afortunado que fui al poder disfrutarlo con todas las personas que me querían sólo por ser yo y de una forma incondicional.

Por eso todos los años guardo unos días de mis vacaciones para estar con ellos, mis mayores, que me enseñaron lo bonito que es amar, respetar y ser agradecido con los demás.

 

An easy and jolly choice, Isla Cristina, wedged between marsh and sea, offers cream sand, lifeguards, a promenade, easy parking, a frontline of palms, small white hotels, bars, and restaurants serving cold beer, fresh sardines and arroz marinero.

There are a selection of playas to suit everyone, from the family-friendly Playa del Carmen to La Redondela to the east, where you can abandon your car beside the wooden chiringuito (small bar) and follow the “chameleon route” through pine groves to find your own space in the dunes.



El puerto que veis abajo se llama El Terrón. Cuando éramos pequeños solíamos venir aquí a comer o a cenar un “pescaito” maravilloso y recién salido del mar. Poco queda ya de ese diminuto puerto pesquero convertido ahora en lugar de embarcaciones turísticas aunque aún queda alguna que otra barca de madera y, eso sí,