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¿QUIERES UN CÓCTEL DE CAFÉ?


¡Por fin es viernes! Tanto como si tenéis planes como si no yo os recomiendo que dediqueis un tiempo para vosotros mismos; para leer, escuchar música, pensar, reflexionar y por supuesto disfrutar de la compañía de los que más os quieren. Bueno yo os propongo uno de mis cocteles favoritos para que os animeis ya que lleva dos ingredientes que los carga el diablo si os pasais: el café y el vodka.

Las recetas que hay sobre el Espresso Martini son muchas. De hecho, la base está básicamente compuesta por café negro, por licor de café y crema de leche. Todo lo que añadamos como extra puede complementarlo y ajustarse más a nuestros gustos, con opciones para paladares más fuertes o para aquellos que prefieren sabores más suaves. Así que te voy a proponer las dos versiones, la que contiene más alcohol, y aquella en la que el café y un aroma más se convierten en la nota predominante. A disfrutar.

 

Garnished with a few coffee beans, the espresso martini is a sophisticated little devil – it’s dressed to kill and has landed me in trouble a number of times.

Created in ‘80s Soho, London, by cocktail legend Dick Bradsell, the story goes that a delightful young lady entered his bar and asked Dick to make her a drink that “wakes me up and then [insert expletive here] me up”. Thus, a legend was born, fueling office parties and “Crimbo” get-togethers the nation over.

The Espresso Martini is a sumptuous mix of vodka, coffee liquor and espresso that gets people giggling with excitement at its mere mention. As a drink it’s deliciously confusing – coffee and vodka simply shouldn’t be allowed to taste this good together, but they do. The liqueur has a wicked sweetness while the coffee gives it a rich depth, whilst the vodka delivers that necessary kick that lets you know you’re doing something naughty. It’s all finished off with the thick, luxurious, creamy froth that sits at the top of the glass.